No siempre nos es posible hacer aquello que está indicado. Ya porque el paciente está por subir a un avión, ya porque no hay recursos económicos o porque no está en condiciones emocionales para enfrentar un tratamiento largo. Por ejemplo.
Hace 12 años, decidí hacer una férula para disminuir la movilidad del central superior derecho y así poder limpiar sin riesgos de salir con el diente en el proceso de pulido radicular. Y ahí está, todavía.
Utilicé un refuerzo metálico a la forma de rejilla, que iba de mesial del lateral superior derecho hasta mesial del central superior izquierdo. Y resina compuesta.
En la primera fotografía el primer control fotográfico hecho a los 7 años, donde aparte de limpiar, no hubo más que hacer. La férula estaba intacta y lo estuvo hasta hace 6 meses atrás. (Poco más de 11 años).
La segunda -hace un par de días- la muestra desprendida de ambos lados, en mesial, por fractura del borde incisal del central de apoyo.
Ya está reparada, a ver si puedo mostrarla más adelante.
¿Son válidos este tipo de tratamientos?
¿Qué tendrá que decir la ortodoxia?
Dr. Jorge Garat.


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