Es temprano, es una hora en que ni siquiera las mariposas han levantado el vuelo sonriendo. Son las 6:45 de la mañana cuando al llegar al edificio de la clínica, aun en sombras, veo la Luna levantándose desde el Oeste. Tiene un color como de melón calameño que no pienso perderme de fotografiar. Corro hasta la azotea y descubro que mi ciudad no se ve tan linda como la Luna se merecería. Fotografío igual. Sé que lo que consigo no es bueno. Como sea, me imagino que a más de algún chileno en el mundo, -que hay muchos- le producirá emoción ver las laderas del Cerro San Cristóbal al fondo y a la señora Luna iluminando tenuemente el despertar de los santiaguinos.
Dr. Jorge Garat


Un tremendo regalo para los que estamos lejos de nuestro país.
Saludos Doc, un abrazo
Osvaldo.
Es una bonita foto, Jorge.
Gracias Manel, viniendo de ti es un honor.
Un abrazo.